Reflexiones en torno al “sueldo ético”

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Escrito por Sebastián Jiménez.

       El tema del sueldo ético es un tema muy recurrente hoy en día, ya que saltó al tapete luego de unas declaraciones de Monseñor Alejandro Goic que hablaban de que era necesario implantar un sueldo ético de $250.000, porque con el actual sueldo mínimo no alcanzaba para que la gente llevara una vida digna. Esto causó polémica, generando un gran debate a nivel nacional, planteándose la siguiente pregunta: ¿Es posible instaurar un sueldo ético en Chile? 

La idea no da para dobles miramientos, a todos nos gustaría que se nos pagara un sueldo “justo” según lo trabajado. Es ahí donde viene la primera interrogante: ¿Quién determina cuando un sueldo es “justo” o no? Hoy en día parece ser la propia economía liberal la que con sus índices de oferta y demanda establece cuanto cuesta un bien o un servicio. Pero entonces, si el valor de las cosas y los trabajos es otorgado por el mercado, ¿Cómo podemos hablar de un salario ético, siendo que este salario no es impuesto por las personas sino que por un invento económico?

       Porque eso es, un invento económico de la época en que nos toco vivir, porque si bien nos parece que no podríamos vivir de otra manera, esto es porque no conocemos otra manera. En otras épocas se vivió distinto: hubo un tiempo en que era a través del trueque o en la edad media, por ejemplo, el honor llego a ser mucho mas importante que las riquezas, lo mismo pasaba con los samurais. Y estamos hablando de modelos que duraron siglos, siendo que el nuestro lleva apenas 80 años desde la depresión económica del año 1929 y que ni siquiera ha sido indiscutido desde ese momento, ya que el comunismo le opuso gran resistencia durante la mayor parte del siglo XX. O sea es posible que en un futuro se hable de la época del neoliberalismo y las acciones, así como hoy en día se habla del mercado romano o de los burgueses en la edad media, y que el eje de la economía mundial nada tenga que ver con algo que quizás encuentren absurdo en esa época llamado oferta y demanda o acciones de bolsa. Es por eso que suena contradictorio hablar de salario ético siendo que este mismo salario no tiene ni tendrá nunca nada de ético mientras sigamos con este modelo ya que la oferta y demanda no tienen ética. Suena como si hablara de que nuestro modelo es totalmente amoral y que por lo tanto no tiene cabida en el cristianismo. Pero no es tan así tampoco, ya que si bien su principal interés es buscar la máxima acumulación de riquezas, todavía queda a opción de cada uno la forma de utilizar y repartir estas riquezas. Y es ahí donde entra en juego el rol del sueldo mínimo, algo que es indispensable para el desarrollo de países subdesarrollados como el nuestro y para la repartición de riquezas dentro de la población. Hoy en día la repartición de riquezas en Chile es la 11ª peor en el mundo como se puede ver en la siguiente tabla: 

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Estos datos contrastan totalmente con el crecimiento económico que ha tenido Chile en los últimos años y con nuestros deseos como país de acercarnos al primer mundo. Porque, ¿de qué sirve que el cobre llegue a precios históricos, que las exportaciones de fruta y verduras aumenten o que lleguen inversionistas extranjeros al país, si es que este dinero no es repartido entre toda la población, sino que se queda en el sector más rico del país? O sea hacemos más rico al rico y más pobre al pobre, lo cual es algo que se viene repitiendo en nuestro país a través de los años.

Entonces se hace necesario la implantación de un sueldo mínimo, el que regule que los trabajadores del país reciban por lo menos un sueldo que alcance supuestamente para vivir. Pero el problema es que muchas veces ese sueldo mínimo no le alcanza a la familia para subsistir, ya que puede que sólo perciban un sueldo de 144 para mantener a los 2 padres más 3 o 4 hijos, lo que claramente no alcanza para tener una vida digna. Y esto es causal de otros daños colaterales tales como que los hijos tengan que dejar los estudios para ir a trabajar y así poder subsistir, que la familia viva en condiciones indignas y poco higiénicas sufriendo enfermedades; que la gente al ver que aunque trabaje honradamente no le alcanza para mantener a su familia vea en la delincuencia un método para hacerlo, robando quizás solo por necesidad y en contra de sus valores, pero como única forma de subsistir.

Todas estas razones nos llevan a pensar entonces que lo más lógico seria subir el sueldo mínimo a un nivel en que todos los trabajadores puedan vivir dignamente y en mejores condiciones. Pero obviamente no es tan fácil, sino ya se hubiera hecho. Esto ya que son los dineros los que mueven las economías hoy en día, y si se sube el sueldo mínimo produciría un descalabro en las medianas y pequeñas empresas (pymes) que muchas veces funcionan con lo mínimo y no pueden darse el lujo de pagar sueldos tan altos, lo que causaría el despido de trabajadores, subiendo la tasa de cesantía, o simplemente llevando a estas empresas a la quiebra.

Como respuesta a todo esto, surge la idea de crear un “sueldo ético” que paguen solo los que puedan pagarlo. Este sueldo ético sería un sueldo que le alcanzaría a la gente para llevar una vida digna y con condiciones aptas para la vida de la familia. Al pagarlo solo los que pueden (y quieran porque está planteado desde el punto de vista ético y no legal), es muy probable que las pymes queden fuera de este sueldo ético ya que no podrían subsistir pagando sueldos tan altos. Este dato es muy relevante ya que las pymes dan cerca del 80% de los empleos del país. Entonces los que lo pagarían serían las empresas más grandes con mayores utilidades. Pero el problema radica en que las grandes empresas generalmente contratan a gente más especializada, por lo que en la mayoría de los casos pagan sueldos mayores que el mínimo y que el ético. Entonces no causaría gran impacto en las grandes empresas tampoco. 

Tomando en cuenta todos estos datos, vuelvo a preguntar: ¿Se debe instaurar un sueldo ético en Chile? 

Todos los índices económicos indican que no sería inútil. Y además de estos índices están los factores de impacto social que tendría este sueldo ético. Las empresas que no paguen este sueldo serían tachadas como poco éticas y desprestigiadas, y es muy posible que esto sea producto de la ignorancia, ya que muchas empresas no serían capaces de pagarlo. Otras empresas sacarían a relucir que pagan el sueldo ético y por lo tanto tienen compromiso social. Entonces se corre el riesgo de que deje de ser un tema ético y pase a ser uno de marketing. Esto se suma al hecho de que la ética es distinta para cada persona, por lo que cada cual puede tener su propia opinión de cual debiera ser un sueldo ético y no puede llegar e imponerse que el sueldo ético sea $250.000, porque es un tema subjetivo.

Además hay que tener cuidado con este tema porque puede ser usado como un “volador de luces” ya que quien se muestre a favor claramente obtendrá el apoyo del pueblo por más que se sepa que es inviable. Es así como la Iglesia podría utilizarlo para mejorar su cada vez más alicaída imagen. O como los políticos podrían utilizarlo como campaña política. 

En conclusión, aunque la idea del sueldo ético suene muy bonita y esperanzadora, no es más que una fantasía ya que si bien es posible, resultaría inútil instaurar un sueldo ético en Chile.

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Clonación de Híbridos: ¿Hay que ponerle límites a la ciencia?

   Recientemente, la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología (HFEA en sus siglas en inglés) del Reino Unido ha dado la autorización a los científicos de su país para implantar núcleos humanos en óvulos de vaca.

   Estos nuevos seres serían 99% humanos y 1% animales (vacas, en éste caso. El 1% corresponde al ADN mitocondrial, que está fuera del núcleo)

   Los científicos pretenden que esto es un simple tema de “progreso”, de “avances científicos”, de hacer siempre más y más sin tener límites. Tratan de despreciar así el dilema ético que esto plantea…

   Sin embargo ¿Adónde nos pueden llevar modificaciones a este nivel de los procesos naturales (tan complejos que actualmente los comprendemos sólo en parte)? ¿Somos capaces de prever las consecuencias que esto puede traer? ¿Es legítimo intervenir la raíz misma de lo que somos, nuestra información genética?

   Lo que quiero es compartir con ustedes un texto de la genial Oriana Fallaci en torno a éste tema. Atea declarada, fue tratada hasta de “sierva del Vaticano” por decir algo que es evidente: las ansias de la ciencia por hacerlo todo yendo más allá de los límites impuestos por la prudencia y la razón puede encerrar nuestra propia destrucción, o algo peor.

Nosotros los caníbales (investigación con embriones)

Oriana Fallaci
Artículo publicado en El Mundo, los días 9 y 10 de junio de 2005
Traducción: José Manuel Vidal

Italia celebrará un referéndum los días 12 y 13 de junio donde los ciudadanos de ese país decidirán si quieren que se permita la investigación con embriones humanos, si se profundiza el desarrollo científico en áreas como la fertilización asistida y las pruebas con células madres. […] [A raíz de éste, Oriana Fallaci publicó en el Corriere della Sera el artículo que se reproduce a continuación]

No, no me gusta este referéndum en el que los mecenados del doctor Frankenstein votarán por simple partidismo político o miopía moral. Es decir, sin razonar con su propia cabeza, sin escuchar a la propia conciencia e, incluso, sin conocer el significado de las palabras células–madres–ovocito–blastocito–heterólogo–clonación, y ciertamente sin preguntarse o sin entender qué hay detrás de la ofensiva en pro de la libertad ilimitada de la investigación científica. De hecho, el 12 de junio no utilizaré mi derecho al voto, y con todo el corazón deseo que la ofensiva fracase estrepitosamente. Un deseo que se reforzó el día en que en el Liceo Mamiani de Roma el más autorizado promotor de las cuatro preguntas referendarias hizo una broma que parece un chiste del jefe de los payasos del viejo teatro de variedades: «Si el embrión es vida, masturbarse es un suicidio» (Señor mío, a los estudiantes debería haberles hablado de libertad y no de masturbación. Les habría debido recordar lo que dice Platón en el Libro VIII de la República, cuando escribe que de la libertad degenerada en libertinaje nace y se desarrolla una mala planta: la mala planta de la tiranía. No se trata aquí de masturbarse. Se trata de explicarle a la gente que la libertad ilimitada, es decir sin freno alguno y sin ningún sentido moral, ya no es Libertad sino libertinaje. Inconsciencia, arbitrio. Se trata de clarificar que, para mantener la Libertad, hay que ponerle límites con la razón y con el sentido común. Con la ética. Se trata de reconocer las diferencias que hay entre lo lícito y lo ilícito). No me gusta este referéndum, porque aparte del astuto chantaje con el que la llamada clonación terapéutica justifica sus perversidades, es decir promete curar enfermedades, amén del obvio cuento de siempre que con ese chantaje se llena los bolsillos (por ejemplo, la industria farmacéutica, cuyo cinismo supera al de los mercaderes de armas), detrás de este referéndum hay, además, un proyecto o, incluso, un objetivo inaceptable y terrible. El proyecto de reinventar al Hombre en el laboratorio, transformarlo en un producto para vender, como un bistec o una bomba. El propósito de sustituir a la Naturaleza, manipular la Naturaleza, cambiar o, incluso, desfigurar las raíces de la Vida, deshumanizarla masacrando a las criaturas más inermes e indefensas.

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