Cuando los “laicistas” se transforman en censuradores: ahora es el turno del Papa

benedicto_xvi.jpgQue la supuesta cultura “laica” de Europa es un fraude, y que la censura contra cualquiera que se manifieste contra el Islam o a favor del cristianismo es cada vez más fuerte, son cosas que ya no nos sorprenden (Más censura en la blogosfera y fuera de ella)

   Pero ahora han vuelto a salir a la luz pública con fuerza debido a que el Papa debió cancelar una conferencia que iba a dictar en la Inauguración del año académico 2008 en la Universidad de la Sapienza, una de las “más prestigiosas” de Roma debido a una carta de protesta de algunos de los profesores y alumnos de la Universidad. (A propósito, saben quien creó esta Universidad… Bonifacio VIII, otro representante de la colectividad-religiosa-oscurantista-enemiga-de-la-humanidad)

   Ofrezco en éste artículo, primero, una pequeña revisión de la noticia, y luego la transcripción de la polémica conferencia pronuncada en 1990 que ha originado el conflicto, a fin de que el lector curioso y verdaderamente interesado en tener un  buen juicio del asunto tenga toda la información necesaria.

Partamos con la noticia contada de forma “oficial”:

Las cosas que ha ido diciendo Benedicto XVI en los últimos años, o en su reciente encíclica, contra los presuntos males de la razón, la ciencia o la Ilustración le pueden pasar factura por primera vez. En un gesto realmente poco habitual en Italia, donde son muy raros los enfrentamientos abiertos contra el Papa en una institución, un buen número de profesores de la universidad La Sapienza de Roma, el primer centro académico de la capital, se han puesto en pie de guerra contra el pontífice. Ratzinger está invitado a inaugurar el curso pasado mañana y 67 docentes de Física y otras facultades han enviado una carta al rector para que anule su intervención. El motivo, unas teóricas opiniones suyas contra Galileo pronunciadas en 1990, citando a un autor que definía «justo y razonable» el proceso al que le sometió la Iglesia.Juan Pablo II pidió perdón en 1992 por el juicio al genio renacentista. Él y Pablo VI ya visitaron La Sapienza sin problemas. Pero con Ratzinger parece distinto. «Son palabras que, en cuanto científicos fieles a la razón y que dedican su vida a la difusión de los conocimientos, nos ofenden y nos humillan», afirman los docentes. Por eso piden anular el acto, «en nombre del laicismo de la ciencia y la cultura». Sobre la frase del Papa ya hay cierto debate, pues podría suceder lo ocurrido con el famoso discurso de Ratisbona, en 2005, que indignó a parte del islam y en el que, curiosamente, Ratzinger defendía la razón contra el fanatismo religioso. Desde la Iglesia se afirma que las palabras sobre Galileo están sacadas de contexto y Radio Vaticana ha tachado la iniciativa de «intento de censura».

 En resumidas cuentas: la culpa es del Papa, por ser un retrógrado, seguir cuestionando el credo dogmático del positivismo, y no tragarse aquello de que la cencia por si sola nos hace “progresar” (como si la bomba atómica no hubiese demostrado lo suficiente…). El problema son las “cosas que ha venido diciendo los últimos años”, es decir, la posición de la Iglesia Católica, inaceptable para la sociedad progre. Dudo que siquieraa hayan leído la Encíclica que citan.

La novedad es que ahora 67 académicos, en una Universidad que es la más grande de Europa y tiene más de 5000, resultan ser un “buen número de profesores”. Esperenme un poco, pronto voy a comentar los argumentos de estos “intelectuales”, pero me falta citar a los alumnos… (esta siempre es la mejor parte)

Los estudiantes, de la llamada ‘Red de autoformación’, exigían garantías a las autoridades de la institución docente para poder manifestarse el jueves contra la visita dentro de la ciudad universitaria, donde se encuentra el Aula Magna, en la que el Papa tenía previsto pronunciar su discurso.

‘Queremos manifestar nuestro disenso y que la ciudad universitaria sea un lugar libre, sin zonas de exclusión’, dijo un portavoz de los jóvenes, que colocaron pancartas en las que se leía ‘La ciencia es laica’, ‘La Sapienza rehén del Papa’, ‘No Papa’ y ‘Benedicto XVI quédate en el Vaticano’.

Ven, como siempre, no decepcionan… quieren una Universidad “sin zonas de exclusión”, sin embargo encuentran legítimo excluir al Papa abiertamente diciéndole “quédate en el Vaticano”. Sin más comentarios. Dan pena. Me gustaría decir que son pobres ignorantes, pero a la vez me dan rabia porque dejan mal parados a los jóvenes.

Ahora vamos a los argumentos de los “sabios”, los “científicos fieles a la razón” que no soportan un debate con una de las personas mas cultas de nuestra época, que han corrompido el cerebro de estos pobres moluscos (si es que aún los tienen, y no se han atrofiado producto de la televisión y el alcohol…) Las críticas de ellos apuntan a una conferencia dada por Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 15 de febrero de 1990, justamente en la Universidad de la Sapienza, titulada “La fe y las convulsiones socio-políticas contemporáneas”.

En esta conferencia, el Papa conmienza analizando porqué se produjo la caída del marxismo, y más allá de las causas económicas o políticas, el Papa sitúa la falla del marxismo en su materialismo dialéctico, es decir, en descartar el factor “espíritu” al momento de hacer política, considerar al hombre sólo un engranaje. Luego se refiere al positivismo, y a la fe ciega en la ciencia, haciendo un paralelo y llegando a conclusiones semejantes, es decir, en oposición a los pensamientos materialistas, se debe reencontrar un Ethos, el hombre no puede renunciar a su espiritualidad. Lo que nos lleva a un resurgir de la fe. La fe como elemento que le otorga sentido al mundo (sentido que por supuesto la ciencia es incapaz de entregar).  Luego de este análisis, el Papa resalta tres aspectos que evidencian un proceso en Occidente que concierne a la fe: la crisis de la fe en la ciencia, la nueva exigencia de espiritualidad y de ética, y la nueva sed de religión.

 Transcribo el primero de estos puntos, donde está la polémica en torno a Galileo, para que cada uno se haga su juicio:

La crisis de la fe en la ciencia

En el último decenio, la resistencia de la creación a ser manipulada por el hombre, se ha coinvertido en un  nuevo componente de la situación espiritual. La pregunta sobre los límites de la ciencia y las medidasa las cuales ésta debe atenberse se ha hecho ineludible. me parece particularmente significativo del cambio en el clima intelectual el giro que se ha producido en el modo de juzgar el caso Galileo.

Este hecho, poco resaltado en el siglo XVII, fue elevado en el siglo siguiente a mito del Iluminismo. Galileo aparecía como la víctima del oscurantismo medieval conservado en la Iglesia. Bien y mal se oponen divididos por un corte tajante. Por una parte encontramos la Inquisición, el poder que encarna la superstición, el adversario de la libertad de conciencia. Por la otra, la ciencia natural, representada por Galileo, como el poder del progreso  y de la liberación del hombre de las cadenas de la ignorancia, que lo mantenían impotente frente a la naturaleza. La estrella de la modernidad brilla en la noche del oscuro medioevo.

Curiosamente Ernst Bloch, con su marxismo romántico, uno de los primeros en oponerse abiertamente a tal mito, y en ofrecer unja nueva interpretación lo ocurrido.

Según Bloch, el sistema heliocéntrico -al igual que el geocéntrico- se funda sobre presupuestos indemostrables. En esta cuestióin desempeña un papel importantísimo la asfirmación de la existencia de un espacio absoluto, cuestión que actualmente la teoría de la relatividad ha desmentido. Éste escribe textualmente: «desde el momento en que, con la abolición del presupuesto de un espacio vacío e inmóvil, no se produce ya movimiento alguno en éste, sino simplemente un movimiento relativo de los cuerpos entre sí, y su determinación depende del cuerpo asumido como en reposo, también se podría, en el caso de que la complejidad de los cálculos resultantes no mostrara a éste como improcedente, tomar, antes o después, la Tierra como estática y el sol como inmóvil»

La ventaja del sistema heliocéntrico con respecto al geocéntrico no consiste entonces en una mayor correspondencia con la verdad objetiva, sino simplemente en una mayor facilidad de cálculo para nosotros. Hasta aquí, Bloch expone sólo una concepción moderna de la ciencia natural. Pero resulta sorprendente la evaluación que nos ofrece de ella: «Tras quedar fuera de toda duda la relatividad del movimiento, un sistema de referencia humano -o un antiguo sistema de referencia cristiano- no tiene derecho alguno de immiscuirse en los cálculos astronómicos ni en sus implicaciones heliocéntricas; sin embargo si tiene el derecho metódico de preservar las relaciones de significación humana en esta Tierra, y de organizar el mundo relación con cuanto ha ocurrido y ocurre sobre la Tierra»

Si aquí ambas esfereas metódicas se reconocen claramente diferenciadas, en sus límites y en sus respectivos derechos, mucho más drástico aparece un juicio sintético del filósofo agnóstico y excéptico P. Feyerabend. Éste escribe: «La Iglesia de la época de Galileo se atenía más estrictamente a la razón que el propio Galileo, y tomaba en consideración también las consecuencias éticas y sociales d ela doctrina galileana. Su sentencia contra Galileo fue razonable y justa, y sólo por motivos de oportunismo político se legitima su revisión».

Desde el punto de vista d elas consecuencias concretas d ela obra galileana , C. F. von Weizsäcker, por ejemplo, da un paso adelante cuando ve un «camino directísimo» que conduce desde Galileo hasta la bomba atómica. Para mi sorpresa, en una reciente entrevista sobre el caso Galileo, no se me formuló pregunta alguna del tipo: «¿Por qué la Iglesia ha pretendido obstaculizar el desarrollo de las ciencias naturales?», sino precisamente la opuesta: «¿Por qué la Iglesia no ha asumido una posición más clara contra las consecuencias negativas que tendrían que producirse por fuerza una vez que Galileo abrió la “Caja de Pandora”?»

Sería ingenuo construir, sobre lá única base de estas afirmaciones, un apresurada apologética: La fe no crece a aprtir del resentimiento y d ela refutación de la realidad, sino de su afirmación fundamental, y de su inscripción en una racionalidad más amplia. Sobre esto volveremos más adelante. Ahora deseo recordarlo sólo como un caso sintomático que evidencia hasta qué punto el autocuestionamiento de los modernos que abarca también la ciencia y la técnica es profundo.

Como siempre, le Papa demuestra verdadera agudeza intelectual, si se lo compara con los académicos de Opereta con los que nos encontramos a cada minuto. Es incríble que los profesores de Física de tan “prestigiosa Universidad” no reconozcan el pequeño absurdo que hay en torno a esto del heliocentrismo y geocentrismo, tal como está expuesto en el análisis de Bloch (que no del Papa).

Por lo demás,  hasta citar se ha convertido en un crimen, como ya nos había quedado en evidencia con todo esto del discurso en Ratisbona. (Parece que hay ciertas cosas que quieren sacarse de la historia… que nadie haga referencia a ellas para que se olviden, para que así podamos vivr tranquilos en nuestra visión inventada de la sociedad donde socialismo-ciencia-laicicismo son los salvadores del mundo)

El profesor (judío) Giorgio Israel, de la Universidad de la Sapienza, ha salido en defensa del Papa frente a los laicistas hipócritas. En L’Osservatore Romano afirmó:

“Lo que Cini [uno de los intelectuales opuestos a la visita papal] considera ‘peligroso’ es el hecho que el Papa trate de abrir el diálogo entre fe y razón, que restablezca la conexión entre las tradiciones judeo-cristiana y griega, y que afirme que ciencia y fe no están separadas por una pared impenetrable”

“Entonces, la oposición a la visita del Papa –prosigue Israel– no está motivada por un principio abstracto del secularismo. La oposición es de naturaleza ideológica y tiene a Benedicto XVI como objetivo específico por hablar sobre la ciencia y la relación entre ésta y la fe, en vez de limitarse a hablar sobre fe”.

[…]

De acuerdo al matemático, la cita de un científico agnóstico y de otros no fueron usadas por el entonces Cardenal para defender a la Iglesia, sino para “subrayar el punto sobre cómo la modernidad se ha vuelto dubitativa de sí misma así como de la ciencia y la tecnología actuales”. En otras palabras, lo que el Papa dijo en aquella ocasión “era una clara defensa de la racionalidad de Galileo contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna”, añadió.

Para Israel tal “desatenta, superficial y descuidada lectura” de la conferencia del Papa de 1990 debería ser considerada “una vergüenza y un error profesional“.

“Pero temo que aquí el rigor intelectual tenga poco que ver y que la intención es construir una barrera a cualquier costo”, especialmente si se tiene en cuenta que algunos de los firmantes de la carta contra el Papa “nunca han expresado una palabra crítica contra el fundamentalismo islámico o contra quienes niegan la Shoah (holocausto judío)”, continua.

Muy bien dicho, Sr. Israel. Los mismos señores que encantados reciben a Ahmadineyad cuando niega el holocausto. Los mismo piden disculpas por las caricaturas de Mahoma y guardan silencio de la ola de asesinatos que las siguió, y a la vez viven riéndose del cristianismo. Sí, los mismos cobardes. Porque los católicos nunca los han amenazado con degollarlos. Por eso.

No sé si vale la pena seguir comentando los horrores de este laicismo estéril, que ya se niega  a la idea misma de la fe (cristiana, por supuesto, ya que esa es la dominadora, agresiva y culpable de todos los crímenes de la humanidad… el Islam no lo toque mejor, mire que podría arruinar el multiculturalismo) y que no soporta llevar un debate. Pero es una evidencia más de que la Razón está en crisis.

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“Crimen de Odio”

Publicar una caricatura como esta hoy en día puede pagarse con cárcel:

caricatura.jpg

Universidad de Delaware: “Las personas de color no pueden ser racistas”

Esta sabia sentencia de sonido musical, esta perla del conocimiento, esta joya, no es una invención mía… no, no, no, tal como dice en el título, debe ser atribuida a la Universidad de Delaware. En un documento titulado  Entrenamiento en facilitación de la diversidad, que edita la oficina de alojamiento de estudiantes de dicha institución, y que es entregado a alrededor de 7.000 alumnos que residen en sus casas mayores, se ofrece esta definición de racista de la que todos deberíamos aprender:

 “Racista: Alguien privilegiado y socializado en función de la raza por un sistema supremacista blanco (racista). El término se aplica a toda persona blanca (léase personas de ascendencia europea) residente en Estados Unidos, al margen de clase, género, religión, cultura o sexualidad. Según esta definición, las personas de color no pueden ser racistas porque como personas dentro del sistema norteamericano, no tienen el poder para sostener sus prejuicios, hostilidades o actos de discriminación. (Esto no niega la existencia de tales prejuicios, hostilidades, actos de furia o discriminación.)

Y no hago comentarios. Sólo digo que si alguien está de acuerdo con esa definición le recomendaría que tome alguna terapia.

Luego vienen otras enseñanzas:

“Racismo inverso: Término creado y utilizado por blancos para negar su privilegio blanco. Aquellos que se niegan a ver lo evidente emplean el término racismo inverso para aludir tanto al comportamiento hostil por parte de personas de color hacia los blancos como a las políticas de discriminación positiva, que presuntamente conceden un ‘trato preferencial’ a las personas de color por encima de los blancos. En los Estados Unidos no existe nada llamado ‘racismo inverso’.”

Y quizás el mejor:

“Un no-racista: un no-término. El término fue creado por blancos para negar la responsabilidad por el racismo sistemático, mantener un aura de inocencia ante la opresión racial, y pasar la responsabilidad de esa opresión de los blancos a las personas de color (lo que se llama ‘culpar a la víctima’). La responsabilidad por perpetuar y legitimar un sistema racista descansa tanto en aquellos que lo mantienen activamente como en aquellos que rehusaran desafiarlo. El silencio es consentimiento.”

   Recomiendo encarecidamente el artículo de Walter Williams (que por lo demás es negro) denunciando esta locura antiblanca que ya ha perdido todo atisbo de racionalidad (y ni siquiera hablo de parte de los blancos, porque si viajo a EEUU tampoco resulto ser uno de ellos)

Los blancos, racistas de nacimiento

Carta en apoyo del bloggero Lionheart

Me he enterado a través de Yihad en Eurabia sobre otro caso de censura a un blog bajo el sospechoso cargo de “incitación al odio racial” (por el que sólo se procesan blancos, ya que segun los cretino-inteligentes antioccidentales – o simplemente cretinos- los blancos son racistas de nacimiento). Se trata de Lionheart. Les pido que copien esta carta y la envíen a las direcciones que se encuentran debajo (o a otras direcciones relacionadas con el gobierno de Inglaterra). Y aún más importante, que divulguen esta noticia de censura, que lamentablemente no sale en los diarios, manteniendo siempre inmaculado ese mito llamado Europa.
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Asunto: Citación policial del blogger británico Lionheart

Estimada Embajadora, estimados cónsules,

He leído en distintos medios que el blogger británico de pseudónimo Lionheart ha recibido una citación policial para ser interrogado, y que podría ser acusado formalmente de “incitar al odio racial” por algunos de los escritos que ha publicado.

Inglaterra fue la primera nación de Europa donde los ciudadanos tuvieron suficiente fuerza y coraje para instituir esas libertades civiles que hoy llamamos “derechos humanos”. Entre ellas se encuentra la libertad de dar a conocer las propias ideas mediante la voz, la imprenta u otros medios de comunicación. Por eso, me ha sorprendido especialmente que la policía británica haya citado a declarar a Lionheart. Imaginamos que habrá razones muy poderosas para dar semejante paso, aunque, tras haber leído algunos de sus escritos, somos incapaces de verlas.

Me es ciertamente inverosímil que esa presunta “incitación al odio racial” sea siquiera comparable a la de recientes manifestaciones de algunos musulmanes británicos que pedían la decapitación de quien “insulte” al Islam. Por eso, estoy siguiendo el caso con extremo interés. Somos muchos los bloggers de todo el mundo que estamos pendientes del desarrollo y desenlace de este caso. Someteremos cada una de las acciones de la policía y judicatura británicas a un escrutinio detallado, y las daremos a conocer al mundo entero.

Aprovecho la ocasión para desearles a ustedes y al Reino Unido de Gran Bretaña un nuevo año en creciente prosperidad y libertad.

Atentamente les saluda

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