Cuando los “laicistas” se transforman en censuradores: ahora es el turno del Papa

benedicto_xvi.jpgQue la supuesta cultura “laica” de Europa es un fraude, y que la censura contra cualquiera que se manifieste contra el Islam o a favor del cristianismo es cada vez más fuerte, son cosas que ya no nos sorprenden (Más censura en la blogosfera y fuera de ella)

   Pero ahora han vuelto a salir a la luz pública con fuerza debido a que el Papa debió cancelar una conferencia que iba a dictar en la Inauguración del año académico 2008 en la Universidad de la Sapienza, una de las “más prestigiosas” de Roma debido a una carta de protesta de algunos de los profesores y alumnos de la Universidad. (A propósito, saben quien creó esta Universidad… Bonifacio VIII, otro representante de la colectividad-religiosa-oscurantista-enemiga-de-la-humanidad)

   Ofrezco en éste artículo, primero, una pequeña revisión de la noticia, y luego la transcripción de la polémica conferencia pronuncada en 1990 que ha originado el conflicto, a fin de que el lector curioso y verdaderamente interesado en tener un  buen juicio del asunto tenga toda la información necesaria.

Partamos con la noticia contada de forma “oficial”:

Las cosas que ha ido diciendo Benedicto XVI en los últimos años, o en su reciente encíclica, contra los presuntos males de la razón, la ciencia o la Ilustración le pueden pasar factura por primera vez. En un gesto realmente poco habitual en Italia, donde son muy raros los enfrentamientos abiertos contra el Papa en una institución, un buen número de profesores de la universidad La Sapienza de Roma, el primer centro académico de la capital, se han puesto en pie de guerra contra el pontífice. Ratzinger está invitado a inaugurar el curso pasado mañana y 67 docentes de Física y otras facultades han enviado una carta al rector para que anule su intervención. El motivo, unas teóricas opiniones suyas contra Galileo pronunciadas en 1990, citando a un autor que definía «justo y razonable» el proceso al que le sometió la Iglesia.Juan Pablo II pidió perdón en 1992 por el juicio al genio renacentista. Él y Pablo VI ya visitaron La Sapienza sin problemas. Pero con Ratzinger parece distinto. «Son palabras que, en cuanto científicos fieles a la razón y que dedican su vida a la difusión de los conocimientos, nos ofenden y nos humillan», afirman los docentes. Por eso piden anular el acto, «en nombre del laicismo de la ciencia y la cultura». Sobre la frase del Papa ya hay cierto debate, pues podría suceder lo ocurrido con el famoso discurso de Ratisbona, en 2005, que indignó a parte del islam y en el que, curiosamente, Ratzinger defendía la razón contra el fanatismo religioso. Desde la Iglesia se afirma que las palabras sobre Galileo están sacadas de contexto y Radio Vaticana ha tachado la iniciativa de «intento de censura».

 En resumidas cuentas: la culpa es del Papa, por ser un retrógrado, seguir cuestionando el credo dogmático del positivismo, y no tragarse aquello de que la cencia por si sola nos hace “progresar” (como si la bomba atómica no hubiese demostrado lo suficiente…). El problema son las “cosas que ha venido diciendo los últimos años”, es decir, la posición de la Iglesia Católica, inaceptable para la sociedad progre. Dudo que siquieraa hayan leído la Encíclica que citan.

La novedad es que ahora 67 académicos, en una Universidad que es la más grande de Europa y tiene más de 5000, resultan ser un “buen número de profesores”. Esperenme un poco, pronto voy a comentar los argumentos de estos “intelectuales”, pero me falta citar a los alumnos… (esta siempre es la mejor parte)

Los estudiantes, de la llamada ‘Red de autoformación’, exigían garantías a las autoridades de la institución docente para poder manifestarse el jueves contra la visita dentro de la ciudad universitaria, donde se encuentra el Aula Magna, en la que el Papa tenía previsto pronunciar su discurso.

‘Queremos manifestar nuestro disenso y que la ciudad universitaria sea un lugar libre, sin zonas de exclusión’, dijo un portavoz de los jóvenes, que colocaron pancartas en las que se leía ‘La ciencia es laica’, ‘La Sapienza rehén del Papa’, ‘No Papa’ y ‘Benedicto XVI quédate en el Vaticano’.

Ven, como siempre, no decepcionan… quieren una Universidad “sin zonas de exclusión”, sin embargo encuentran legítimo excluir al Papa abiertamente diciéndole “quédate en el Vaticano”. Sin más comentarios. Dan pena. Me gustaría decir que son pobres ignorantes, pero a la vez me dan rabia porque dejan mal parados a los jóvenes.

Ahora vamos a los argumentos de los “sabios”, los “científicos fieles a la razón” que no soportan un debate con una de las personas mas cultas de nuestra época, que han corrompido el cerebro de estos pobres moluscos (si es que aún los tienen, y no se han atrofiado producto de la televisión y el alcohol…) Las críticas de ellos apuntan a una conferencia dada por Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 15 de febrero de 1990, justamente en la Universidad de la Sapienza, titulada “La fe y las convulsiones socio-políticas contemporáneas”.

En esta conferencia, el Papa conmienza analizando porqué se produjo la caída del marxismo, y más allá de las causas económicas o políticas, el Papa sitúa la falla del marxismo en su materialismo dialéctico, es decir, en descartar el factor “espíritu” al momento de hacer política, considerar al hombre sólo un engranaje. Luego se refiere al positivismo, y a la fe ciega en la ciencia, haciendo un paralelo y llegando a conclusiones semejantes, es decir, en oposición a los pensamientos materialistas, se debe reencontrar un Ethos, el hombre no puede renunciar a su espiritualidad. Lo que nos lleva a un resurgir de la fe. La fe como elemento que le otorga sentido al mundo (sentido que por supuesto la ciencia es incapaz de entregar).  Luego de este análisis, el Papa resalta tres aspectos que evidencian un proceso en Occidente que concierne a la fe: la crisis de la fe en la ciencia, la nueva exigencia de espiritualidad y de ética, y la nueva sed de religión.

 Transcribo el primero de estos puntos, donde está la polémica en torno a Galileo, para que cada uno se haga su juicio:

La crisis de la fe en la ciencia

En el último decenio, la resistencia de la creación a ser manipulada por el hombre, se ha coinvertido en un  nuevo componente de la situación espiritual. La pregunta sobre los límites de la ciencia y las medidasa las cuales ésta debe atenberse se ha hecho ineludible. me parece particularmente significativo del cambio en el clima intelectual el giro que se ha producido en el modo de juzgar el caso Galileo.

Este hecho, poco resaltado en el siglo XVII, fue elevado en el siglo siguiente a mito del Iluminismo. Galileo aparecía como la víctima del oscurantismo medieval conservado en la Iglesia. Bien y mal se oponen divididos por un corte tajante. Por una parte encontramos la Inquisición, el poder que encarna la superstición, el adversario de la libertad de conciencia. Por la otra, la ciencia natural, representada por Galileo, como el poder del progreso  y de la liberación del hombre de las cadenas de la ignorancia, que lo mantenían impotente frente a la naturaleza. La estrella de la modernidad brilla en la noche del oscuro medioevo.

Curiosamente Ernst Bloch, con su marxismo romántico, uno de los primeros en oponerse abiertamente a tal mito, y en ofrecer unja nueva interpretación lo ocurrido.

Según Bloch, el sistema heliocéntrico -al igual que el geocéntrico- se funda sobre presupuestos indemostrables. En esta cuestióin desempeña un papel importantísimo la asfirmación de la existencia de un espacio absoluto, cuestión que actualmente la teoría de la relatividad ha desmentido. Éste escribe textualmente: «desde el momento en que, con la abolición del presupuesto de un espacio vacío e inmóvil, no se produce ya movimiento alguno en éste, sino simplemente un movimiento relativo de los cuerpos entre sí, y su determinación depende del cuerpo asumido como en reposo, también se podría, en el caso de que la complejidad de los cálculos resultantes no mostrara a éste como improcedente, tomar, antes o después, la Tierra como estática y el sol como inmóvil»

La ventaja del sistema heliocéntrico con respecto al geocéntrico no consiste entonces en una mayor correspondencia con la verdad objetiva, sino simplemente en una mayor facilidad de cálculo para nosotros. Hasta aquí, Bloch expone sólo una concepción moderna de la ciencia natural. Pero resulta sorprendente la evaluación que nos ofrece de ella: «Tras quedar fuera de toda duda la relatividad del movimiento, un sistema de referencia humano -o un antiguo sistema de referencia cristiano- no tiene derecho alguno de immiscuirse en los cálculos astronómicos ni en sus implicaciones heliocéntricas; sin embargo si tiene el derecho metódico de preservar las relaciones de significación humana en esta Tierra, y de organizar el mundo relación con cuanto ha ocurrido y ocurre sobre la Tierra»

Si aquí ambas esfereas metódicas se reconocen claramente diferenciadas, en sus límites y en sus respectivos derechos, mucho más drástico aparece un juicio sintético del filósofo agnóstico y excéptico P. Feyerabend. Éste escribe: «La Iglesia de la época de Galileo se atenía más estrictamente a la razón que el propio Galileo, y tomaba en consideración también las consecuencias éticas y sociales d ela doctrina galileana. Su sentencia contra Galileo fue razonable y justa, y sólo por motivos de oportunismo político se legitima su revisión».

Desde el punto de vista d elas consecuencias concretas d ela obra galileana , C. F. von Weizsäcker, por ejemplo, da un paso adelante cuando ve un «camino directísimo» que conduce desde Galileo hasta la bomba atómica. Para mi sorpresa, en una reciente entrevista sobre el caso Galileo, no se me formuló pregunta alguna del tipo: «¿Por qué la Iglesia ha pretendido obstaculizar el desarrollo de las ciencias naturales?», sino precisamente la opuesta: «¿Por qué la Iglesia no ha asumido una posición más clara contra las consecuencias negativas que tendrían que producirse por fuerza una vez que Galileo abrió la “Caja de Pandora”?»

Sería ingenuo construir, sobre lá única base de estas afirmaciones, un apresurada apologética: La fe no crece a aprtir del resentimiento y d ela refutación de la realidad, sino de su afirmación fundamental, y de su inscripción en una racionalidad más amplia. Sobre esto volveremos más adelante. Ahora deseo recordarlo sólo como un caso sintomático que evidencia hasta qué punto el autocuestionamiento de los modernos que abarca también la ciencia y la técnica es profundo.

Como siempre, le Papa demuestra verdadera agudeza intelectual, si se lo compara con los académicos de Opereta con los que nos encontramos a cada minuto. Es incríble que los profesores de Física de tan “prestigiosa Universidad” no reconozcan el pequeño absurdo que hay en torno a esto del heliocentrismo y geocentrismo, tal como está expuesto en el análisis de Bloch (que no del Papa).

Por lo demás,  hasta citar se ha convertido en un crimen, como ya nos había quedado en evidencia con todo esto del discurso en Ratisbona. (Parece que hay ciertas cosas que quieren sacarse de la historia… que nadie haga referencia a ellas para que se olviden, para que así podamos vivr tranquilos en nuestra visión inventada de la sociedad donde socialismo-ciencia-laicicismo son los salvadores del mundo)

El profesor (judío) Giorgio Israel, de la Universidad de la Sapienza, ha salido en defensa del Papa frente a los laicistas hipócritas. En L’Osservatore Romano afirmó:

“Lo que Cini [uno de los intelectuales opuestos a la visita papal] considera ‘peligroso’ es el hecho que el Papa trate de abrir el diálogo entre fe y razón, que restablezca la conexión entre las tradiciones judeo-cristiana y griega, y que afirme que ciencia y fe no están separadas por una pared impenetrable”

“Entonces, la oposición a la visita del Papa –prosigue Israel– no está motivada por un principio abstracto del secularismo. La oposición es de naturaleza ideológica y tiene a Benedicto XVI como objetivo específico por hablar sobre la ciencia y la relación entre ésta y la fe, en vez de limitarse a hablar sobre fe”.

[…]

De acuerdo al matemático, la cita de un científico agnóstico y de otros no fueron usadas por el entonces Cardenal para defender a la Iglesia, sino para “subrayar el punto sobre cómo la modernidad se ha vuelto dubitativa de sí misma así como de la ciencia y la tecnología actuales”. En otras palabras, lo que el Papa dijo en aquella ocasión “era una clara defensa de la racionalidad de Galileo contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna”, añadió.

Para Israel tal “desatenta, superficial y descuidada lectura” de la conferencia del Papa de 1990 debería ser considerada “una vergüenza y un error profesional“.

“Pero temo que aquí el rigor intelectual tenga poco que ver y que la intención es construir una barrera a cualquier costo”, especialmente si se tiene en cuenta que algunos de los firmantes de la carta contra el Papa “nunca han expresado una palabra crítica contra el fundamentalismo islámico o contra quienes niegan la Shoah (holocausto judío)”, continua.

Muy bien dicho, Sr. Israel. Los mismos señores que encantados reciben a Ahmadineyad cuando niega el holocausto. Los mismo piden disculpas por las caricaturas de Mahoma y guardan silencio de la ola de asesinatos que las siguió, y a la vez viven riéndose del cristianismo. Sí, los mismos cobardes. Porque los católicos nunca los han amenazado con degollarlos. Por eso.

No sé si vale la pena seguir comentando los horrores de este laicismo estéril, que ya se niega  a la idea misma de la fe (cristiana, por supuesto, ya que esa es la dominadora, agresiva y culpable de todos los crímenes de la humanidad… el Islam no lo toque mejor, mire que podría arruinar el multiculturalismo) y que no soporta llevar un debate. Pero es una evidencia más de que la Razón está en crisis.

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7 comentarios

  1. Hoola! mmm primero que todo me presento: soy Eileen, aquella amiga de la Maida que hizo aquella teleserie el año pasado y, segundo, ando por aquí ya que tu hermana me dijo que habías subido un tema interesante.

    Así que bueno… aquí estoy comentando después de haber leído. No se vale cuando la gente lee y no da su comentario, no crees?

    En realidad me pareció bien interesante lo que pusiste (habían cosas que no sabía) y lo que más me gustó fue la forma de plantear el miedo de los “científicos” a involucrarse con la fe. Sin duda reconocen que es algo demasiado potente que conviene mantener alejado para no caer en dudas acerca de lo que exponen como cierto…

    Por otro lado, tratan de descalificar a un ser como el papa manifestando el pobre algumento de “Queremos manifestar nuestro disenso y que la ciudad universitaria sea un lugar libre, sin zonas de exclusión” siendo que lo primero que están haciendo aquellos estudiantes es dejar fuera a una población católica que valora en verdad la presencia del Papa en una situación así, descalificándolo a él y a nosotros, sus seguidores. Acaso apartar al Papa es demostración de democracia, igualdad o libertad? Sin embargo, no me pueden dar pena. Sin duda Sólo son jóvenes que no han tenido la gracia de ver la fe como lo que realmente hermoso que es y, por lo tanto, no es culpa de ellos hablar así… Y bueno, pueden dejar mal a los jóvenes pero depende del punto de vista que se use, no faltan los que dicen “la juventud está bien, defienden sus ponturas sin dejarse llevar por lo establecido”, todo es relativo, la verdad absoluta no existe…

    En fin, ya me alargué un poco. Pero mi gran conclusión es que siempre existirán situaciones como esta, en que se trata de hacer un muro entre la fe y la ciencia creyendo que son opuestos y sin saber que van ligados de la mano. Lo siento científicos: siempre habrán misterios de Dios que no podrán resolver, así ha sio siempre y también será. Por eso le tienen miedo a un discurso del Papa que ” trata de abrir el diálogo entre fe y razón”

    Bueno.. eso. Interesante el blogger xD
    Que te vaya bien…

    Xauzzzzzzzzzzz

  2. Hola Juan Pablo:

    Primero que todo, te saludo (soy Juan Carlos, éramos del equipo de debate del colegio ¿te acuerdas?) y te encomio a que sigas escribiendo y expresando tus opiniones.

    Leí este artículo y, en realidad, me ha dado mucho que decir.

    Me repugna la falta de imparcialidad frente al grupo islámico y al católico, pues se ve que al primero lo protegen, cosa que no hacen con el católico. Esto es lamentabilísimo, pues es evidente que el islam es profundamente dañino, antidemocrático e irrespetuoso con los derechos tanto humanos como animales (me he convencido de ello al leer “la fuerza de la razón” de fallaci, libro que seguro te encanta). Pero lo que me pregunto sinceramente es ¿sólo el islam es dañino? ¿no fuera mejor también -disculpa el término- acabar con el catolicismo, y con cualquier religión que se oponga a la mayor felicidad de las personas?

    Hace poco estaba leyendo un libro que narraba cronológicamente grandes abusos de la santa iglesia hacia la sociedad, y grandes corrupciones internas, como el asesinato de papas, por mencionar sólo una. Pudiera argumentarse que eso sucedió hace mucho tiempo. A mí me parece que es el argumento el que se ha quedado anticuado. Estoy por leer el libro “En el nombre de dios”, de David Yallop, el cual intenta convencer al lector de que Juan Pablo II fue asesinado por querer liberalizar el tema de la sexualidad. Éste tema demuestra también la irracionalidad de la santa iglesia. Obedeciendo ciegamente no se qué dogmas, enseña a la gente a no utilizar un fabuloso invento llamado “condón”, haciendo así que nuestro planeta se poble masivamente con terribles consecuencias para todos.

    No niego que la iglesia enseñe también buenas cosas a la gente, como los valores y el ataque al relativismo moral. Pero si hemos de acabar con el islam, hagámoslo también con el catolicismo, o, por lo menos arranquémosle a éste lo malo que tenga.

    La causa de las inmoralidades perpetuadas por la religión es, según creo, producto de lo que en este artículo se defiende: la fé. Respeto mucho lo que piensas, pero no lo comparto. ¿Que es la fé? independiente de lo que nos diga el diccionario, el concepto de fé se enseña en la carrera de teología expresado como “Credo quia absurdum” frase latina que significa “Lo creo por que es absurdo”. Esto significa que si supuestamente dios enseña que dos más dos son cinco, debemos creerlo como parte de la fé, algo que la razón no comprende. ¿No contradice ésto a la ciencia? ¿al pensamiento ordenado? ¿no nos convierte en estúpidos? Bueno, quizá me equivoco pues el artículo se refiere a otro concepto de fe, pero de todas formas, resulta constructivo aclararlo.

    Saludos y felicidades.

  3. Juan Carlos:
    Justamente lo que quería dejar en claro en este artículo es lo que tu mismo sintetizas al principio de tu comentario: que hay una hipocresía intelectual, en el sentido de que sólo se critica a unos y no a otros. Pero además, que si realmente se tiene un interés por llegar a una verdad que vaya más allá de lo aparente se debe estar dispuesto a dialogar. Era una petición de diálogo y tolerancia real.

    Ahora, tangencialmente también se dan en el artículo esos otros temas que tu tocas, y aunque claramente es difícil dar una respuesta definitiva, intentaré esbozar algo.

    El problema que yo le veo al Islam, junto con otros que ya lo han analizado, en la blogosfera y fuera de ella, es que no ajusta su fe a la denominada “ley natural”…. es decir, que pone una “ley teológica” sobre lo que naturalmente hace más plenas a las personas (en ese sentido, todas las religiones corren un peligro, pero asimismo, ideologías ateas como el marxismo incluso niegan la existencia de esa ley natural, por lo tanto, dejaría de tener sentido de que x religión es mala para el hombre, ya que el hombre se instrumentaliza)

    Sin embargo, no se puede, a partir de eso, invalidar la fe. Ya que creo que aquí entra en juego otra componente. En ese mismo texto de Ratzinger que cito en el artículo, el habla de la fe como un elemento que va más allá de la razón, o mejor, “verdaderamente racional” ya que entrega la interpretación del sentido último, del todo. Bertrand Russel decía que la ciencia se limita a explicar las causas eficientes; Comte situaba a la filosofía actual en la etapa positiva o del “cómo”… ante esa ciencia, la fe entrega la visión global, la de sentido, teleológica.

    Si volvemos a lo de la ley natural, podemos reformular el problema: si Dios existe (lo que sólo se puede creer, ya que es “absurdo” en el sentido que carece de prueba) entonces el ser humano está hecho para “funcionar de cierta forma” y esa es su “ley natural”; por otro lado, si Dios no existe, el hombre es sólo materia, y está totalmente determinado por el medio, siendo sujeto de cualquier clase de experimento “científico” (suena a la URSS) pudiendo “hacerse a sí mismo” en el sentido total de la palabra, lo que no es más que la tesis del materialismo dialéctico, con lo que queda abolida esa noción antigua de ley natural (y me temo que cualquiera).

    Así planteado el problema, la misma fe es la única forma de solucionar la paradoja que plantea respecto a la ley teológica v/s natural, y sin fe ni siquiera se da.

    Ciertamente yo no creo que se pueda hacer algo así como una “axiología atea” y fundar una ética en principios “racionales”, ya que siempre se partirá del supuesto no probado (¿absurdo?) que representa el paso no racional (¿de fe?) En el caso de la mecánica newtoniana, ese salto “de fe” fue creer en el espacio y tiempo absolutos. Apenas se cuestiona ese axioma se abre un nuevo abanico (ídem para la geometría euclideana) pero que a la vez descansa sobre nuevos axiomas.

    Curiosamente leo en este minuto sobre el Teorema de Gödel, que indica que en matemáticas “Ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse a sí mismo. ” Es decir, que quedó destruida la pretensión de demostrar todo el cuerpo de las matemáticas: al final, todo descansa sobre una premisa improbada (la de la aritmética) que se acepta porque simplemente se consideró en un principio de “sentido común” (lo que por cierto en filosofía moderna no existe)

    Y si ocurre así en matemáticas, más problemas planteará la existencia completa: ¿Hasta que punto todo puede probarse? ¿O siempre se da el salto de fe?

    No seré yo quien defienda tal religión u otra. Pero contaré de forma bastante inexacta una historia: después de que CS Lewis se convirtió en teísta, hizo una interesante comparación: siendo ateo le parecía absurdo que Dios nos creara y que nosotros pudiéramos ir a su encuentro (como si Hamlet fuera conciente de que Shakespeare lo escribe). Pero después pensó que, si Shakespeare quiere que Hamlet lo conozca, sólo puede lograrlo introduciéndose el mismo en la historia. Y ahí entra en juego la revelación.

    Bueno, la discusión queda abierta. Esto lo escribo sin demasiada documentación ni reflexión, quizás pueda ampliarse o abrirse un rico diálogo.

    Saludos

    Juan Pablo

  4. […] Cuando los “laicistas” se transforman en censuradores: ahora es el turno del Papa […]

  5. Juan Pablo:

    Sinceramente, poco conozco sobre la denominada “Ley Natural”. Sobre ella, sólo quisiera acotar algo sobre solo lo que su nombre me dice: me parece que la ética no debe basarse en lo “natural”, pues constituiría un pleno ataque a su naturaleza, es decir, sería una falacia.

    Es plenamente cierto que, no sólo en el ámbito de las matemáticas, sino en el de la lógica, nada puede probarse a sí mismo. Vale decir, siempre habrá un elemento exento de prueba, al que llamamos “axioma”. En tal sentido, todo nuestro conocimiento descansa sobre un absurdo, algo que, muy bien dicho, es de sentido común.

    Sin embargo, me parece erróneo extrapolar dicho axioma basal a otros ámbitos que no sean ellos mismos. ¿Por qué? La explicación correcta pudiera ser ésta: lo demás no es axiomático. La definición de axioma dice de algo que es tan, tan sumamente evidente, tan sumamente obvio, que no necesita siquiera ser probado. Por ejemplo, que 2 + 2 son 4. Como dijo José Ortega Y Gasset (no es cita): si alguien nos dijese que cree firmemente que dos más dos son cinco, jamás le creeríamos, por más que insista y aunque se deje matar por su creencia.

    De acuerdo con ello, la base axiomática de nuestro conocimiento, es absurda en el sentido de que carece de demostración, no obstante, no puede derrumbarse por el hecho de poseer un extraordinario nivel de “obviedad”. En cambio, otro tipo de creencias que no correspondan a un similar nivel de “obviedad”, no deben considerarse como similares. Esperando no ofender tus creencias: la creencia en que 3 cosas son a la vez no 3 cosas, osea 1, es absurda tanto en el hecho de carecer de prueba, como por ser absolutamente ilógica y no obvia.

    Por otro lado, me parece que la fe posee el mismo contraargumento que posee el absurdo relativismo. ¿Cuál es? El relativismo, si es cierto es falso. Si aceptamos racionalmente (como lo hizo Protágoras) que el relativismo es cierto, el relativismo mismo sería relativo, y por ende, falso. A pari: si se pretende demostrar racionalmente la fe, luego el razonamiento que lo demuestra podemos contraargumentarlo con más fe. Por ende, es falsa.

    En síntesis, he querido decir que los axiomas sólo deben ser aceptados en la medida que sean indudables, vale decir, en la medida que sean axiomas. Medida en que pocas cosas encajan.

    Cambiando de tema. Un creador conoce muy bien lo que crea. Si dios nos creó, conoce muy bien nuestra naturaleza de rechazo hacia lo no demostrable y hacia lo ilógico, hacia lo absurdo. No creo que esté realmente interesado en que lo conozcamos, pues, si lo estuviera, nos daría la explicación de sus misterios. Si las diera, casi no existirían incrédulos.

    No quiero demostrar con esto el marxismo, ni mucho menos. No soy en absoluto marxista, es más, también lo considero muy dañino y muy dogmático.

    Tampoco considero que para dar respuesta a las preguntas teleológicas sea necesario acudir a la religión. La ética, es cierto, también parte de un absurdo, pero ¿no parte también de uno la matemática? ¿no tiene el mismo derecho a ser considerada la ética como real y demostrable?

    Bueno, no tengo más que decir. Que estés bien y saludos.

  6. Curiosamente, leía hace un rato la obra de Bertrand Russell “Los problemas de la filosofía”, cuando me topé con algo referente al tema de nuestro diálogo que me parece puede agregar algo constructivo a mi opinión.

    Nótese que mi tesis “no es correcto basarse en nuestro conocimiento cimentado sobre absurdos en los que creemos firmemente para demostrar la validez de otros absurdos en los que no creemos tan firmemente” la desarrollé algo confusamente en el momento en que leí tu comentario. No obstante, me agradó muchísimo leer las palabras de Russell que decían algo muy similar a lo que yo planteé. Cito:

    “Hemos hallado que todo conocimiento debe
    fundarse en nuestras creencias instintivas, y que si éstas son rechazadas, nada
    permanece.
    Pero, entre nuestras creencias instintivas algunas son más fuertes que otras, y
    muchas, por el hábito y la asociación, se han enredado con otras creencias que
    no son realmente instintivas, sino que se supone falsamente que forman parte
    de lo que creemos por instinto.
    La filosofía debería exponernos la jerarquía de nuestras creencias instintivas,
    empezando por las que mantenemos de un modo más vigoroso y
    presentando cada una de ellas tan aislada y tan libre de adiciones superfluas
    como sea posible. Debería ocuparse de mostrar que, en la forma en que son
    finalmente establecidas, nuestras creencias instintivas no se contraponen,
    sino que forman un sistema armonioso. No puede haber razón para rechazar
    una creencia instintiva, salvo si choca con otras; pero, si hallamos que se
    armoniza, el sistema entero se hace digno de ser aceptado. Es, sin duda,
    posible que todas o algunas de nuestras creencias nos engañen y, por
    consiguiente, todas deben ser miradas con un ligero elemento de duda. Pero
    no podemos tener razón para rechazar una creencia sino sobre el
    fundamento de otra creencia. De ahí que, al organizar nuestras creencias
    instintivas y sus consecuencias, al considerar cuál de entre ellas es más
    posible o si es necesario modificarla o abandonarla, podemos llegar, sobre la
    base de aceptar como único dato aquello que instintivamente creemos, a una
    organización sistemática y ordenada de nuestro cono- cimiento. En ella
    subsiste la posibilidad del error, pero su probabilidad disminuye por las
    relaciones recíprocas de las partes y el examen crítico que ha precedido a la
    aquiescencia.”

    Saludos

  7. Escribis como en la inquisición, fanaticos como vos que defienden al hijo de remil puta del papa. Me cago en el papa y el vaticano

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