Persecución de cristianos en China

   Hoy es año de Olimpíadas. Pero las de este año no han sido como las anteriores. Fue noticia mundial, por ejemplo, que el relevo de la antorcha olímpica fuera impedido por una multitud de parisienses que protestaban por los derechos del Tíbet.

   No es secreto que la República Popular China, en sus años de existencia, no ha sido precisamente defensora de los derechos humanos. Y los tibetanos no han sido sus únicas víctimas.

   Como todo el mundo sabe (o debería saber) en China se ha perseguido y se persigue a los cristianos, y específicamente a la Iglesia católica. Hay testimonios terribles disponibles en internet.

   Para quien quiera enterarse de que se trata todo esto, puede partir  dirigiéndose al sitio de “Aid to de Church in Need“, que nos cuenta (traduzco…):

China – la Antorcha de la Fe

The Torch of Faith

El CRISTINANISMO en China está al borde del cuchillo.

La brutal opresión impuesta durante la Revolución Cultural aún acecha a la Iglesia – y a pesar de todo milagrosamente hay ahora nuevos destellos de esperanza.

Estas páginas revelan una Fe vibrante, espiritual y desafiante.

Por favor usa el mapa del sitio más abajo para encontrar más información sobre la milagrosa sobrevivencia de la iglesia en China.

En el año Olímpico, por favor ayuda a los católicos de China a pasar la Antorcha de la Fe a la nueva generación.

Por favor reza para que la fe de los católicos chinos continúe creciendo y para que la libertad religiosa se transforme en una realidad para todos.

   Pues así va el mundo… Ahora, cuando empiecen las Olimpíadas, lo que se nos mostrará será un espectáculo creado por la máquina de propaganda China: un festival de colores, música tradicional, preciosas caligrafías, una Gran Muralla, quizás unas cuantas estatuas de Mao (aunque puede que no sea esto lo más políticamente correcto)… todo limpio y sin protestas (no me extraña que no haya protestas en un país con el nivel de opresión que tiene China). Pero lo que deben recordar los cristianos es que detrás de tanta parafernalia se oculta uno de los regímenes que más destructivos que existen actualmente.

   Y por qué todo esto… Pues entre otras cosas porque el Papa llamó el año pasado a que cada 24 de mayo se celebre la Jornada de Oración por la Iglesia en China. Y la fecha se acerca y debe ser tenida en cuenta.

   Pero no sólo por eso. Vía Embajador en el Infierno me entero que:

Mientras tanto la diócesis de Hong Kong ha tenido que cancelar una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Sheshan en Shangai por presiones del gobierno chino. Dicha peregrinación estaba preparada para el dia 24 de Mayo que el Papa Benedicto XVI ha establecido como de oración por la Iglesia en China

   Yo encuentro increíble todo esto. El silencio cómplice que hay alrededor de todo este asunto de China es terrible. Embajador también informó en su minuto sobre la muerte del obispo chino Han Dingxiang (En China se persigue (hasta la muerte) a los cristianos)

   Por suerte internet es un medio que permite enterarse de muchas cosas. Por ejemplo, en el Foro Santo Tomás (Foro de debate para católicos con vocación política) se recopilan noticias sobre la persecución. Es el caso de un par de entrevistas de Zenit, como:

El 28 de octubre próximo, Harry Wu participará en Milán en un congreso titulado «Ziyou»Libertad»), organizado por los Comités para la Libertad. En esa ocasión presentará la edición italiana de su libro «Laogais. Los gulags de Mao Zedong», cuyo título en inglés es «Laogai: The Chinese Gulag».

Para profundizar un tema tan candente, Zenit lo ha entrevistado.

-¿Cuáles fueron los delitos por los que fue usted condenado a 19 años de prisión en un «laogai»?

-Harry Wu: Estudiaba geología en la Universidad de Shangai. Quería profundizar mi formación y no participar en la actividades de adoctrinamiento de la Liga Juvenil Comunista. Me permití criticar, hablando con amigos estudiantes, la invasión de Hungría por la Unión Soviética. Siendo también católico y de origen alto-burgués, fui considerado como un «contrarrevolucionario de derechas». Éste fue el delito oficial por el que fui condenado a 19 años de «laogai».

-¿Cómo logró resistir sin ceder a la desesperación?

-Harry Wu: En mi libro «Bitter Winds»Vientos amargos») expliqué cómo pasé mi vida en los «laogais». En el texto relaté que gracias a mi testarudez, a la fuerza interior y a la oración no cedí a la desesperación. Vi cómo se suicidaban muchos amigos, cómo morían de hambre o eran asesinados. Sufrí la tortura y el aislamiento forzado, en muchas ocasiones me privaron también del alimento. Y todo esto por un reato de opinión, porque juzgué injusta la invasión soviética de Hungría.

-Ser católico, ¿le ayudó o hizo más dura la persecución?

-Harry Wu: Ciertamente hizo que fuera más dura. Ser creyente era y es un crimen en China, excepto si se participa en la Iglesia Patriótica oficial controlada por el partido.

-¿Por qué ha escrito el libro «Laogai. Los gulag de Mao Zedong». Qué objetivos pretende alcanzar?

-Harry Wu: El libro es una traducción de mi primer libro publicado en 1992 en Estados Unidos «Laogai. El gulag chino», «Laogai: The Chinese Gulag», que llevó a la atención del mundo esta trágica realidad. Un horror que existe todavía. El objetivo es el de hacer saber al mundo lo que sucedía y lo que sucede hoy en los «laogais». Repito a menudo que el día en que la palabra «laogai» aparezca en los diccionarios, como es el caso de los términos «lager» y «gulag», podré morir en paz. He logrado algún resultado. El Diccionario Oxford y el Duden Woerterbuch han añadido la palabra «laogai». Estoy tratando de hacer lo mismo con otros diccionarios.

-¿Cuál es la situación de los derechos humanos en China y cuáles son las condiciones y los riesgos que corren los católicos?

-Harry Wu: Sencillamente trágica. En los «laogais» sufre un número indefinido de millones de hombres, mujeres y niños obligados a trabajar en condiciones inhumanas, con el único objetivo de ofrecer beneficios al gobierno chino y a las numerosas multinacionales.

Pero no acaba ahí. Hay ejecuciones en masa con la consecuente venta de órganos humanos. Se ha difundido la explotación de niños obligados a trabajos forzados. Las diversas Iglesias y comunidades de creyentes sufren amenazas y represalias. Los abortos y las esterilizaciones forzadas se practican ampliamente.

Existe un difundido abuso de la psiquiatría como instrumento de opresión política. ¡Son graves violaciones de los derechos humanos que constituyen la realidad de la China actual! Realidades ignoradas por los medios de comunicación del mundo libre que no quieren causar molestias al comercio internacional.

 

o como esta otra hecha a Mark Miravalle, hermano franciscano:

 

–¿Qué piensa del hecho de que las Olimpiadas de 2008 hayan sido asignadas a Pekín? ¿El Gobierno chino intenta convencer a Occidente de que China se ha hecho más abierta y democrática?
–Miravalle: Exactamente esta es la pregunta que hice al obispo clandestino que pude entrevistar.
Nos vimos en secreto en la vivienda de una familia pobre, cerca de la catedral, porque había muchos agentes de policía que vigilaban la iglesia. Su respuesta fue que «el Gobierno chino es como la zorra que va donde la gallina y le dice «¡feliz año nuevo! y luego la devora. No somos libres de practicar nuestra fe católica. Yo he estado en la cárcel veinte años, tuve que hacer trabajos forzados y asistí a la tortura y asesinato de sacerdotes y laicos».
Cuando sugerí que quizá hubiera sido imprudente citar la referencia a los veinte años de reclusión, por temor de que pueda desvelar su identidad, dijo que el problema hoy no subsiste porque todos los obispos clandestinos han sufrido en torno a los veinte años de cárcel por su fidelidad al Santo Padre.
–¿Hizo el obispo clandestino algún comentario a la reciente carta de Benedicto XVI a la Iglesia en China?
–Miravalle: Sí. El obispo recibió una copia justo unos días antes de la entrevista. El Gobierno chino ha bloqueado todos los sitios de internet, entre ellos el del Vaticano, que ofrecen el texto de la carta del Santo Padre, pero la Iglesia clandestina tiene su red de información.
El obispo elogió la carta de Benedicto XVI por su sabiduría y prudencia. En ese momento, tuvimos que interrumpir la entrevista –habían pasado diez minutos– porque la policía regional entró en la catedral para buscar al obispo. Las personas que nos acogieron temían que le arrestaran de nuevo.
Pasada media hora, el prelado volvió a nuestro lugar secreto diciendo que la policía había ido para advertirle que no hiciera declaraciones públicas sobre la carta del Papa. El obispo sonrió y dijo que lo inevitable no se puede evitar.

   Torturas, campos de concentración, venta de órganos humanos (a propósito, ¿recuerdan que un periodista de la BBC denunció a la exposición “Bodies” por ocupar cadáveres de presos políticos chinos?), trabajo infantil, persecución de la religión, censura de todo tipo… Cosas que uno creía que eran parte del pasado.

   Espero que todos los cristianos tomemos conciencia de estas cosas… y que podamos dar a conocer todos estos crímenes. En este caso, el silencio es complicidad.

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