Falibilismo de Popper

Un pequeño extracto de Popper… lo dejo aquí como un argumento más contra el relativismo: incluso si ponemos en duda todo el conocimiento, esto no implica abandonar la idea de verdad.

“Por falibilismo entiendo aquí la idea, o la aceptación del hecho, de que podemos equivocarnos, y de que la búsqueda de la certeza (e incluso la búsqueda de una alta probabilidad) es una búsqueda equivocada. Pero esto no implica que la búsqueda de la verdad sea una equivocación. Por el contrario, la idea de error implica la de verdad como el patrón que puede no ser alcanzado. Implica que, si bien podemos buscar la verdad, e incluso podemos encontrarla (como me parece que lo hacemos en muchos casos), nunca podemos estar bien seguros de haberla encontrado. Siempre cabe el error, aunque en el caso de algunas pruebas lógicas y matemáticas esa posibilidad pueda ser considerada como pequeña. Pero el falibilismo no tiene en absoluto por qué dar lugar a conclusiones escépticas o relativistas. Esto se hace patente si consideramos que todos los ejemplos históricos conocidos de falibilidad humana -incluyendo todos los ejemplos conocidos de equivocaciones en la justicia- son ejemplos del avance de nuestro conocimiento. Cada descubrimiento de una equivocación constituye un avance real en nuestro conocimiento… Por tanto, podemos aprender de nuestros errores. Esta perspectiva fundamental es, en realidad, la base de toda la epistemología y la metodología… “

 [Popper, K. R. [1961], “Facts, Standards, and Truth: A Further Criticism of Relativism”, en: The Open Society and Its Enemies, Routledge, London 1977, Addenda, I, pp. 375-376, sacado de aquí]

"La hegemonía intelectual de la izquierda progresista"

Es el título de uno de los artículos del pensador inglés Roger Scruton. Les recomiendo su lectura (es un tema digno de análisis). Lo saqué de aquí.

Copio una parte:

La hegemonía, en el mundo de la cultura, sigue en manos de una izquierda intelectual y progresista. Su influjo se extiende incluso a buena parte del clero. ¿Cómo explicar este fenómeno? ¿Qué define el pensamiento del progresismo de izquierda?

Por cierto, etiquetas como “izquierda” y “derecha” no son muy precisas y su interpretación siempre depende del contexto. Es particularmente difícil ver qué es lo que significan en Estados Unidos, donde la persona que nosotros aquí en Gran Bretaña describiríamos como “izquierdista”, normalmente es llamada “liberal”. No obstante, puedo trazar un rápido esbozo de lo que entiendo por ideas de “izquierda”, que bastará para identificar la mentalidad que ellas expresan:

  • Una creencia fundamental en la igualdad humana, acompañada de una hostilidad a toda distinción, ya sea de clase, raza o género.
  • Desconfianza del “poder” y falta de convicción en que el poder que nos rodea pueda ser legítimo, aun cuando esté en manos de otros y no en las propias.
  • Hostilidad hacia todo lo que confiere poder, especialmente hacia las empresas, los negocios y el mercado.
  • Un enfoque “crítico” de la sociedad donde “el poder” y el “conflicto” se perciben y se desenmascaran en todas partes.
  • Identificación paradójica con los enemigos externos del poder, especialmente con aquellos Estados que representan una amenaza a la seguridad de las naciones occidentales.
  • Disposición a creer en la buena fe de aquellos que hablan el idioma de la “liberación” y la “lucha”.
  • Sentimiento de culpabilidad por su país y por su pasado -la actitud descrita en Norteamérica como la “postración liberal”, que es una especie de vergüenza de sus propios antepasados, por haber creído en su propia superioridad y por haberse hecho superiores gracias a esa fe.
  • Antipatriotismo, por lo general acompañado de una burla de los sentimientos patrióticos, o una guerra abierta contra estos sentimientos por considerarlos formas de “militarismo”.

Esas ideas y actitudes forman un nexo coherente y exigen una sola explicación, una explicación de por qué el “intelectual pensante” tiende a repudiar ese mismo orden social que le brinda tiempo libre para pensar, para enseñar y para incitar al cambio. No es necesario tomar partido en el conflicto ideológico subyacente para darse cuenta de que dicha explicación debe darse pronto. En los días del maccartismo, no era de extrañar que las universidades, los colegios y las publicaciones tendieran a manifestar los mismos temores y fanatismos del mundo que los rodeaba; esto no requiere de ninguna explicación en especial. Pero cuando en el mundo intelectual surge un consenso de izquierda aparentemente inamovible, en el preciso momento en que la mayoría de la gente está dándole la espalda a las formas de pensar izquierdistas, nos enfrentamos a un hecho interesante y en ciertos sentidos sorprendente. Por primera vez en nuestra historia descubrimos una hegemonía intelectual de la izquierda progresista a escala completa, en el preciso momento en que el tan buscado apoyo del electorado de izquierda -el proletariado industrial- ha terminado por desaparecer, no sólo del mundo real sino de la imaginación popular también.

Más adelante dice:

Se repudia el lenguaje mismo de la literatura tradicional, debido a sus supuestos “patriarcales” o “autoritarios”, y los textos no se estudian tanto por lo que dicen como por lo que está implícito en el hecho de decirlo. La comprensión y la afinidad dan paso a lo que Paul Ricoeur ha llamado la “hermenéutica de la sospecha”: la persecución obsesiva del “poder” y la “opresión” que se ocultan en el discurso tradicional. Como resultado de estas dos prácticas, las humanidades quedan abiertas a una absoluta politización, y la intelectualidad de la izquierda progresista controla el currículum, el método y la ideología de estudio.

   Lamentablemente, la educación está totalmente politizada (aunque quizás es imposible que esto no sea así). Pero otra cosa es no reconocerlo.

El Barco Ebrio

De Arthur Rimbaud. (Sacado de aquí.) Rimbaud_par_Verlaine1

Mientras descendía por Ríos impasibles,
Sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
Clavándolos desnudos en postes de colores.

No me importaba el cargamento,
Fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
Los Ríos me dejaron descender donde quisiera.

En los furiosos chapoteos de las mareas,
Yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡Corrí! Y las Penínsulas desamarradas
Jamás han tolerado juicio más triunfal.

La tempestad bendijo mis desvelos marítimos.
Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡Diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!

Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
El agua verde penetró mi casco de abeto
Y las manchas de vinos azules y de vómitos
Me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.

Y desde entonces, me bañé en el Poema
De la Mar, lleno de estrellas, y latescente,
Devorando los azules verdosos; donde, flotando
Pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;

¡Donde, tiñiendo de un golpe las azulidades, delirios
Y ritmos lentos bajo los destellos del día,
Más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
Fermentaban las amargas rojeces del amor!

Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
Y de las resacas y de las corrientes:
¡Yo sé de la tarde, Del Alba exaltada como un pueblo de palomas,
Y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!

¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
Iluminando los largos flecos violetas,
Parecidas a los actores de dramas muy antiguos
Las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!

¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
Besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
La circulación de las savias inauditas,
Y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!

¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
Enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
Sin pensar que los pies luminosos de las Marías
Pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!

¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
Mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
De los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
Bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!

¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
En las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
Los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
Y las lejanías abismales caer en cataratas!

¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
Naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
Donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
Caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!

Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
De la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
-Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
Y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.

A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
La Mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
Elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
Y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas…

Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
Y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
Los ahogados descendían a dormir, reculando!

O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
Arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
Yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
No hubieran salvado la carcasa borracha de agua;

Libre, humeante, montado de brumas violetas,
Yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
Que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
Líquenes de sol y flemas de azur;

Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
Cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
Los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;

¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
El celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
Eterno hilandero de las inmovilidades azules,
Yo extraño la Europa de los viejos parapetos!

¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
Donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
-¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilas,
Millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?

¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!

Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
Negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
Un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
Un barco frágil como una mariposa de mayo.

Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
Arrancar su estela a los portadores de algodones,
Ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
Ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.

Sobre algunas obras de "arte" modernas

   Ocurre, a veces, que a uno se le llena la casilla del correo de cuanta basura existe en Internet… Y por ende, procuramos pasar rápidamente leyendo los asuntos hasta que encontramos lo que nos interesa, y lo demás lo dejamos ahí o quizás en la papelera, mucho mejor.

   Ocurre que muchos de esos mails son una gran estupidez. Más de alguna vez he contestado alguna, pidiendo gentilmente al emisor que revise al veracidad de cosas que está dispuesto a mandar a 50 personas… Me molestan especialmente panfletos políticos ridículos que llegan a mi casilla (últimamente me han llegado varios apoyando a ese payaso de Obama).

   Ocurre que otras veces esos mails no son tan tontos como pensamos. Ocurre simplemente que no tenemos tiempo… Y siempre hay algunas personas que mandan una que otra cadena interesante. Como ésta:

En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, cogió a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed:
Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal:  
hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.

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¿Te parece fuerte?

Pues eso no es todo: la prestigiosa Bienal Centroamericana de Arte decidió, incomprensiblemente, que la salvajada que acababa de cometer este sujeto era arte, y de este modo tan incomprensible Guillermo Vargas Habacuc ha sido invitado a repetir su cruel acción en dicha Bienal en 2008.
¡¡IMPIDÁMOSLO!!
Firmad aquí: http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html (no hay que pagar, ni registrarse, ni nada peligroso, y merece la pena)  para enviar una petición y que este hombre no sea felicitado ni llamado ‘artista’ por tan cruel acto, por semejante insensibilidad y disfrute con el dolor ajeno.

   Como ven, canallas hay de todos los tipos… terroristas y “artistas”, para todos los gustos de la progresía.

   Por mi parte, prefiero a Miguel Àngel.

Aristóteles en Mont Saint-Michel

   Uno de los artículos más visitados de este blog es “Islam ¿Cultura superior?“. Lo que planteaba ahí es que la tesis de que los musulmanes trajeron la filosofía griega a una Europa hundida en la ignorancia y el oscurantismo, en otras palabras, la tesis del Renacimiento Andalusí defendida por los historiadores de la dhimmitude, era una tontería.

   Ahora, he leído, ha través de In Partibus Infidelium, un artículo de Forum Libertas sobre el tema: un historiador, Sylvain Gouguenheim, ha llevado la discusión al ámbito académico, y con su libro “Aristote au Mont Saint-Michel” prueba que la cultura griega nunca se perdió en Occidente. Reproduzco el artículo:

¿Fue relevante el Islam para conservar y transmitir la cultura griega a los medievales?

El medievalista Sylvain Gouguenheim dice que no. Occidente mantuvo sus raíces griegas, ampliadas desde el cristianismo oriental.

El Islam no salvó a Aristóteles. Los musulmanes medievales de Damasco, Bagdad o Córdoba no salvaron la filosofía griega y la conservaron para dársela a Occidente e iniciar un renacimiento cultural.

Según el último libro del medievalista Sylvain Gouguenheim, profesor de historia medieval de la Escuela Normal Superior de Lyon, el papel islámico en la protección del legado griego no fue decisivo. Occidente, por ejemplo, siempre mantuvo vínculos con el Bizancio cristiano, vínculos por los que circulaban los textos de los antiguos griegos.

Sylvain Gouguenheim quiere romper la idea, común en el imaginario colectivo, de una “era oscura” en que Europa Occidental olvidó la lengua griega y se volcó exclusivamente en el latín. Para ello, en su nuevo libro “Aristote au Mont Saint-Michel”, recuerda algunos épocas duras para Occidente pero en las que no se cortó con el legado griego:

– del año 685 al 752, buena parte de los papas son de origen griego y sirio
– entre el 758 y el 763, el rey franco Pipino el Breve pide al papa Pablo I que le envíe textos griegos, en especial la Retórica de Aristóteles
en Sicilia y Roma nunca faltaron lectores de griego
– Occidente nunca olvidó que los evangelios se escribieron en griego y que los Padres de la Iglesia citaban a los filósofos clásicos
– desde Carlomagno (con Alcuino y su “renacimiento carolingio”) hasta el s.XIII, hubo en Europa varios “renacimientos parciales” cuando las circunstancias lo permitían; en ellos no hubo especial aportación desde el mundo islámico

Gouguenheim defiende que los traductores de la abadía francesa de Mont-Saint-Michel (en su roca hermosamente rodeada de mar cuando sube la marea) tuvieron un papel primordial. Tradujeron casi toda la obra de Aristóteles directamente del griego al latín, y lo hicieron varias décadas antes de que en el Toledo andalusí se vertieran esas mismas obras, Más aún, las traducciones de Toledo no venían del griego, como las de Mont-Sant-Michel, sino de versiones árabes. Para destacar el trabajo de los monjes de Mont-Sant-Michel les dedica el título de su libro.

La abadía de Mont-Saint-Michel (www.lemontsaintmichel.info) hoy está a cargo de la Fraternidad Monástica de Jerusalén, manteniendo la vida de oración

Gouguenheim entiende que los cristianos europeos activamente buscaban en tierras del Islam textos griegos para completar los que ya tenían, y que por lo tanto no sería correcto imaginar un Occidente apoltronado recibiendo de mala gana traducciones griegas a través del árabe.
El medievalista recuerda que sabios musulmanes como el turco Al-Farabi, el persa Avicena o el cordobés Averroes no leyeron a Aristóteles en su griego original sino sólo mediante traducciones al árabe ¡realizadas por cristianos de lengua y rito arameo o siríaco!

Uno de estos traductores cristianos que dominaban el griego y el árabe fue, por ejemplo, el médico Hunayn ibn Ishaq (809-873), cristiano nestoriano en la corte de Bagdad. Muchos le llamaron el “príncipe de los traductores”. En Occidente fue conocido como Johannitius. Fue responsable de traducir del griego al árabe más de 200 obras, especialmente de Galeno, Hipócrates y Platón. De Aristóteles, por ejemplo, pasó al árabe las Categorías, la Física y la Magna Moralia. De Platón, la República y el Timeo. De Dioscórides su Materia Medica. Buena parte del léxico médico en lengua árabe viene del trabajo de este traductor cristiano.

También se recuerda a Hunayn ibn Ishaq por su integridad ética. Se negó a envenenar pacientes a pesar de las presiones del califa Al-Muttawakkil, que lo puso a prueba, primero con sobornos y luego con prisión. Finalmente, le recompensó con honores y riquezas cuando comprobó su honestidad.
Gouguenheim llama la atención sobre la limitada influencia que el pensamiento griego tuvo sobre la cultura islámica. No provocó nada parecido al Renacimiento. El Islam en general no se dejó helenizar en nada, aunque incorporara la palabra “falsafá” al árabe para referirse a la filosofía.

   El análisis de Sylvain Gouguenheim ha impactado a la prensa francesa. En Le Monde escriben: “Contrariamente a lo que se repite en un ‘crescendo’ desde los años 60, la cultura europea, en su historia y en su desarrollo, no debería gran cosa al islam. En todo caso, nada esencial”.
En Le Figaro dicen: “Felicitamos al Señor Gouguenheim por no haber temido recordarnos que hubo un crisol cristiano medieval, fruto de las herencias de Atenas y de Jerusalén”, mientras que “el islam apenas presentó su conocimiento a los occidentales”.
Es un medievalista con enfoques originales que en 1999 publicó Les fausses terreurs de l’an mil (“Los falsos terrores del año mil”), negando que en esa época los medievales vivieran congelados por el miedo al fin del mundo. En 2008 también ha publicado Les Chevaliers teutoniques, sobre esta orden de caballería.

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